Después de que el Bkie Mobel Team me abriera muchas puertas en este mundillo ciclista, la temporada siguiente decidí vestirme con los colores del Flyz Bike Store Team. Un equipo amparado a su vez por el club de una familia de deportistas que se juntan cada fin de semana para hacer bici ya sea en el norte o sur de Madrid.

El año del Bkie acabé bastante saturada, fue una experiencia inolvidable pero a la misma vez me supuso dejar muchas cosas de lado para dedicarme solamente a competir en pruebas importantes. Casi sin planificación alguna, me apuntaba a todo porque me apetecía decir a todas las pruebas que sí… imagina, gratis todas esas pruebas UCI como si de una Pro se tratara, mis padres me empujaron para que ese año disfrutara.

Así pasó que llegaron en verano los Campeonatos de España y estaba más quemada que la moto de un hippie. No rendí, ni pude estar a la altura de mi categoría élite nacional. Y eso que salía de las mejor colocadas en parrilla. A ver ¿quién tenía más puntos UCI que yo?. Os prometo que cuando me veía en la parrilla junto a Claudia Galicia, Elena Lloret, Natalia Fisher y un largo etc de corredoras que creo que me miraban de reojo como diciendo ¿qué hace esta aquí?.

En este mundillo, como en todos te tienes que encontrar y hacerte en hueco seguidamente. Luego, una vez que te lo trabajas te comienzan a mirar de otra forma creerme. Pues ese año, no me supe cuidar y me apunté a todo pero he de deciros que los ctos de España fueron un poco fracaso.

Con Flyz empecé la temporada fuerte y bien, lo empecé a ganar todo en la Comunidad de Madrid, llegué a participar en una prueba UCI por etapas como Costa Blanca Bike Race con mi hermano, lo raro de este año. Y hasta me volví a proclamar Campeona de Madrid de XCO en Villa del Prado pero a la semana siguiente, nos confinaron por el temido Covid-19.

Pude realizar un total de 7 pruebas y nos encerraron. Y después fue salir del confinamiento y llegó la carrera más dura a la que me tuve que enfrentar de mi vida. En verdad, los primeros meses de temporada pasada fueron un disfrute total. Gracias a Flyz Bike Store llevaba una buena bicicleta cedida: la Scott Spark Rc900 World Cup con AXS, me daban ropa Flower Cycling Wear y Mobel Sport, mantuve patrocinadores como la nutrición de Gold Nutrition también… lo tenía todo para motivarme con la bici. Era un sueño, semiprofesional pues que te paguen todos tus caprichos no tiene precio o sí, y os puedo decir que a día de hoy que trabajo en el sector es mucho dinero.

Sin más, otro día sigo contando sueños y experiencias.

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