Siempre es buen momento para volver a empezar cualquier cosa que dejaste de hacer por el motivo que fuese. En mi caso, dejé de escribir en el blog porque me hackearon la web y no hice una copia de seguridad en condiciones. Conclusión, tener que empezar desde cero sin ningún tipo de contenido rulando por Google que me posicione. Por aquel entonces escribí sobre marketing digital y sobre mis carreras tanto de triatlón como de ciclismo de montaña. Y es que aquí una humilde servidora le encanta el deporte. Verás, he nadado, montado en bici, he corrido tanto en asfalto como por montaña (compitiendo en cualquiera de estas disciplinas) he soñado con ser alguien, luego he bajado para volver a tener los pies en la tierra, dejar el triatlón y unirme fielmente a las ruedas para competir como ciclista. Al final quien mucho abarca, maestro de nada.

Llevo tres años federada en ciclismo después de dejar el triatlón. Después de un «break» en mi vida dejé el deporte que tanto amaba. Muchas horas de dedicación, qué os voy a contar. Muchos días me levantaba a las 6.30 en el vaso de la piscina para nadar antes de currar y así a la tarde después del curro meter mi segunda sesión. Era pasión porque hasta los fines de semana en los que tienes un hueco para dormir prefería levantarme de la cama temprano y echar una carrerita con la «fresca».

Con el tiempo las motivaciones fueron cayendo, el circuito de Triatlón Cross que merecía la pena en España, Xterra había desaparecido y por tanto, no se iban a volver a organizar más. Y para más ahínco no estaba pasando por uno de mis mejores momentos personales. Sí, andaba pasando por una ruptura dolorosa, volví a casa de mis padres, y todo mi ámbito cambió de la noche a la mañana.

Andaba perdida, sin motivación, sin ganas de nada pero a la misma vez ganas de sobre ponerme a la situación y superar el dolor cuanto antes a las pocas semanas. Sabía que tenía que pasar por ello, toqué fondo pero supe refugiarme con los mejores, con ayuda exterior, y fuerza voluntad. Fui saliendo poco a poco de aquel pozo que parecía no tener fondo, parece exagerada la situación pero es que mi vida había sido tan feliz y perfecta hasta entonces del que fui mi primer golpe de realidad.

Seguí haciendo deporte, subía a las montañas sola, corría sola, montaba en bici sola y todavía nadaba. Aquel verano me quedé sin ninguna compañía o bueno sí, mi eterna ansiedad, sin mis padres, sin mi hermano y sin el que era mi pareja. Era tal la ansiedad que hasta haciendo deporte me permitía un alto en el camino para llorar y deshacerme en un mar de lágrimas. Una vez me calmaba, retomaba la acción.

Con los meses me di cuenta de que había sufrido un año de cambios, acabé mis dos másters y cambié mi trabajo en New Balance por unas prácticas de becaria en Joma Sport en el departamento de marketing. Volvía a tener más tiempo para entrenar. Y además mi hermano me convenció para realizar una carrera por etapas de mtb, volví a alimentarme de motivación y esta creció más aún cuando fuimos, disfrutamos y ganamos por parejas mixtas.

Decidí federarme en ciclismo y competir en mountain bike. Aquí comienza mi periplo y hasta hoy. Llegando a correr en carreras de pueblo, aprendiendo de todo, pegándome con las mejores en triatlón y sin estar a la altura de las mejores bikers, continuará…

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